Lunes, 01 de Junio de 2015

¿Qué es la piel sensible?

Seis de cada diez mujeres reconocen tener una piel sensible que se manifiesta con los cambios bruscos de temperatura, la ingesta de determinados alimentos o en periodos de estrés.

Como consecuencia la piel se irrita con facilidad, se reseca...y en ocasiones puede dar lugar a otras manifestaciones como la rosácea y los eccemas.

La piel sensible es aquella que reacciona de forma exacerbada frente a estímulos que la piel normal no reacciona. Es hiperreactiva, padece de tirantez, ardor, picazón, sensaciones de calor y rojeces difusas o localizadas. Son pieles con un umbral de tolerancia reducido. En general se trata de pieles deshidratadas, frágiles y finas.

Existen diferentes tipos de piel sensible: algunas lo son por factores externos que han incidido en el aumento de la hipersensibilidad (como la contaminación, el estrés, los malos hábitos de cuidado, el sol, el viento, el frío, el calor, los cambios bruscos de temperatura, la falta de humedad ambiental, tratamientos cosméticos inadecuados, peelings muy agresivos, láser), y otros se generan por factores internos (como la ingesta de algún alimento/medicamento, o debido a un desequilibrio hormonal)

También se encuentran las pieles sensibles por predisposición genética, como por ejemplo, quienes padecen de dermatitis atópica, que suelen presentar eccemas y reaccionan de forma exagerada ante distintos alergenos. Por último, se encuentran las pieles sensibles de origen vascular, exacerbado por factores ambientales, como la rosácea.  Estos pacientes tienen las paredes de los capilares sanguíneos muy frágiles e hiperreactivos, que reaccionan manifestando ardor y enrojecimiento en la zona media del rostro.

Es fundamental que los pacientes con piel sensible cuiden su piel de manera adecuada, ya que si no, esta puede empeorar y agravar su problema de sensibilidad, pasando a tener una piel intolerante. Si tu piel se deshidrata con facilidad significa que la barrera de protección cutánea no está funcionando correctamente y es deficiente. Debido a esa deficiencia de la barrera, los componentes agresivos de muchos productos penetran en nuestra piel originando la irritación de ésta, por lo que hay que tener mucha precaución con los productos que se apliquen en la piel irritada.

Algunos consejos para cuidar tu piel sensible:
•      Reducir el riesgo de intolerancia utilizando productos y cosméticos hipoalergénicos, dermatológicamente testeados, idealmente libre de conservantes y perfumes.  Preferir productos de higiene suaves: sustitutos del jabón o syndets, y cremas dermo-limpiadoras.  Si tenés dudas, mejor pedí el asesoramiento de tu dermatólogo/a.
•      Tener cuidado con la exfoliación.  Si tu piel lo tolera, podés exfoliar como máximo una vez por semana, con un producto adecuado y con mucho cuidado.
•      Evitar los cambios bruscos de temperatura, así como los lugares excesivamente secos que contribuirán a irritar y a resecar aún más tu piel.
•      Mantené tu cutis siempre hidratado: la piel sensible suele ser una piel con tendencia a resecarse con facilidad, así que deberás aplicarte por la mañana y por la noche una buena crema hidratante especial para pieles sensibles. Elegí ingredientes emolientes como ceramidas, ácido hialurónico, ácidos grasos esenciales (como por ej. el ácido esteárico), urea, lactato de amonio.
•      Tené cuidado con las cremas que contengan ácido retinoico/retinol. A pesar de que son excelentes para combatir el envejecimiento cutáneo, pueden ser demasiado fuertes para este tipo de cutis.
•      Cuida tu alimentación. El consumo de ácidos grasos omega 3 (presentes en el salmón, anchoas, sardinas, nueces, almendras y semillas de chía) tiene un efecto protector y anti-inflamatorio que refuerzan la barrera cutánea.  Reconocé y evitá aquellos alimentos que empeoren tu sensibilidad cutánea: café, alcohol, picantes, condimentos, comida altamente procesada, etc…
•      Evitar la exposición al sol, y siempre utilizar fotoprotectores aptos para piel sensible con FPS mayores a 30. En general, los protectores solares físicos que no son absorbidos por la piel (óxido de zinc y dióxido de titanio) tienen menor probabilidad de generar irritación en comparación de los protectores químicos. •      Lavar la ropa con jabones neutros, evitar perfumes/suavizantes de tela y enjuagar 2 veces.
•      Preferentemente usar ropa de algodón, evitar el uso de nylon, lycra o lana.•      Realizar baños cortos (no más de 10 minutos) y con agua tibia.  Higienizar el rostro con agua tibia y secar con una toalla sin frotar.

ETIQUETAS: Piel sensible



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