Martes, 28 de Julio de 2015

¿TENÉS LA PIEL SENSIBLE?

Seis de cada diez mujeres reconocen tener una piel sensible que se manifiesta con los cambios bruscos de temperatura, la ingesta de determinados alimentos o en periodos de estrés.

Como consecuencia la piel se irrita con facilidad, se reseca...y en ocasiones puede dar lugar a otras manifestaciones como la rosácea y los eccemas.

La piel sensible es aquella que reacciona de forma exacerbada frente a estímulos que la piel normal no reacciona.  Existen diferentes tipos:

·      Las que se desencadenan por factores externos (como la contaminación, el estrés, los malos hábitos de cuidado, el sol, el viento, el frío, el calor, los cambios bruscos de temperatura, la falta de humedad ambiental, tratamientos cosméticos inadecuados, peelings muy agresivos, láser)

·      Las que se generan por factores internos (como la ingesta de algún alimento/medicamento, debido a un desequilibrio hormonal o por predisposición genética)

·      Formas mixtas
Es fundamental que los pacientes con piel sensible cuiden su piel de manera adecuada, ya que si no, esta puede empeorar y agravar su problema de sensibilidad, pasando a tener una piel intolerante.

Algunos consejos para cuidar tu piel sensible:
•      Utilizar productos y cosméticos hipoalergénicos, dermatológicamente testeados, idealmente libre de conservantes y perfumes.  Preferir productos de higiene suaves: sustitutos del jabón o syndets, y cremas dermo-limpiadoras.

•      Tener cuidado con la exfoliación.  Si tu piel lo tolera, podés exfoliar como máximo una vez por semana, con un producto adecuado y con mucho cuidado.

•      Evitar los cambios bruscos de temperatura, así como los lugares excesivamente secos que contribuirán a irritar y a resecar aún más tu piel.

•      Mantené tu cutis siempre hidratado: elegí ingredientes emolientes como ceramidas, ácido hialurónico, ácidos grasos esenciales, urea, lactato de amonio.

•      Cuidado con las cremas que contengan ácido retinoico/retinol. A pesar de que son excelentes para combatir el envejecimiento cutáneo, pueden ser demasiado fuertes para este tipo de cutis.

•      Cuida tu alimentación. El consumo de ácidos grasos omega 3 (presentes en el salmón, anchoas, sardinas, nueces, almendras y semillas de chía) tiene un efecto protector y anti-inflamatorio que refuerzan la barrera cutánea.  Reconocé y evitá aquellos alimentos que empeoren tu sensibilidad cutánea: café, alcohol, picantes, condimentos, comida altamente procesada, etc…

•      Evitar la exposición al sol, y siempre utilizar fotoprotectores aptos para piel sensible con FPS mayores a 30. En general, los protectores solares físicos que no son absorbidos por la piel (óxido de zinc y dióxido de titanio) tienen menor probabilidad de generar irritación en comparación de los protectores químicos.




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